El otro día un amigo electricista que estaba montando unas oficinas para un cliente, me hizo una consulta técnica, de esas que en otras profesiones se cobran a precio de oro, pero que nosotros, gente que trabajamos con ordenadores y redes, debemos responder gratis.
Bien, mi amigo dijo que estaba planteándose la instalación de una red inalámbrica para solucionar la conectividad de las oficinas, ahorrándose todo el cableado y su consiguiente traducción en euros. ¿Qué hacer?.
Para una buena respuesta necesitaba más datos. Mi pregunta fue la siguiente:
“¿Para qué se va a usar la red inalámbrica?”
Me miró con esa cara que se nos queda cuando intentamos comprender algo y nos responden con otra pregunta. Intenté aliviar su cara de preocupación explicando la razón por la que formulé dicha pregunta:
“Verás, dependiendo de la utilidad que le vayas a dar a la red de datos, podrás plantearte utilizar una red inalámbrica o descartarla casi por completo. Yo dispongo en mi casa de conexión ADSL y el router que tengo puede hacer de punto de acceso. Un punto de acceso (en su más simple acepción) no es más que un aparato que hace de puente entre la red inalámbrica que él mismo proporciona y la red cableada, y depende de las características de este punto de acceso podrá transmitir a unas velocidades, dar servicio a varios ordenadores a la vez y otras historias mucho más técnicas. Pues bien, el uso de una red inalámbrica es correcta para, básicamente, navegar por Internet, descargar algún que otro fichero no demasiado grande y poco más, ya que en la calidad de la transmisión de información por el aire entran en juego una serie de factores, como puede ser los materiales con los que se han construido la casa, el número de ordenadores conectados al punto de acceso, el tiempo atmosférico que haga ese día, e incluso si está funcionando un simple horno microondas por los alrededores. Además, está el tema de la concurrencia, es decir, el número de equipos que puede manejar cada punto de acceso, y que el ancho de banda (la cantidad de datos que se pueden transmitir en una unidad de tiempo) se comparte entre todos los equipos que comparten punto de acceso, y …”
Cuando miré de nuevo a mi amigo, parecía que había visto un fantasma. Mi “capacidad” de síntesis no pudo controlar la verborrea técnica, visto lo cual decidí reconducir la conversación:
“El uso de tecnología inalámbrica es aceptable en redes donde el único servicio que se ofrece es la navegación web o aquellos que no necesitan “mover” grandes volúmenes de información. El uso de aplicaciones locales (que residen en el ordenador en el que se conecta el usuario) y el acceso ocasional a Internet es el caso más correcto para ello. En esto se incluye, lógicamente, el uso de aplicaciones web situados en un servidor en la red local, que son siempre bastante ligeras en cuanto a requerimientos de ancho de banda”
Parece que ahora sí se había enterado mi amigo. Tras varios segundos pensando, me respondió:
“Lo único que me ha explicado el cliente es que necesitan usar los ficheros de un servidor, que son varias plantas y que el volumen de datos es medio”.
Con esta información podría concretar un poco más el asunto:
“Vale, vamos a verlo así. Si nos centramos en el volumen de datos, desde ahora te diría que te olvides de la inalámbrica, dado que cada punto de acceso, a lo sumo y para UN sólo usuario es capaz de gestionar 27,4Mbps frente a los 100Mbps o incluso 1000Mbps de las cableadas. Además, la inalámbrica cada cierto tiempo y por muy perfecta que sea la instalación sufre unos microcortes, en la mayoría de las veces apenas detectables por los usuarios, pero que obligan tanto a ordenadores como punto de acceso a reiniciar el proceso de negociación, conexión y continuar con la transmisión o descarga de información. Para páginas web, puede no ser un problema, pero para datos de más de 5 megas ya es notable si la calidad de las instalaciones no es excelente.”
Ya con esto, mi amigo electricista creía que poner una red inalámbrica supondría problemas. Él está muy acostumbrado a realizar una instalación (a veces enormes, doy fe) y que tras un periodo de pruebas, la instalación no vuelva a molestarle, salvo averías puntuales. Desde luego que no quería que le llamaran cada cierto tiempo quejándose de que se cortaba la conexión aleatóriamente. Pero aún le quedaba por oír lo peor…
“En cualquier tipo de transmisión de audio o vídeo en una red inalámbrica se producirán saltos y cortes en el peor de los casos y en el mejor simplemente irá muuuuy lento”
Otra vez su gozo en un pozo. Tras oír este dato, recordó que el cliente le había pedido que se pudiera hacer videoconferencia entre las plantas y la posibilidad de controlar remotamente los equipos. Pero aquello que finalmente lo hizo desistir completamente fue lo siguiente:
“Creo que me has dicho que son varias plantas…”
“Sí, tres” - respondió.
“Los puntos de acceso y los clientes emiten en canales. Un canal en una red inalámbrica es como en la televisión, depende de en qué canal emitas o escuches recibirás una u otra información. Dos puntos de acceso que están emitiendo en el mismo canal producen tal cantidad de errores en la transmisión en el área que cubren que es capaz de desesperar a cualquiera, por eso se suelen poner los puntos de acceso de la misma planta en diferentes canales, de manera que un cliente se asociará a uno u otro, emitiendo en un sólo canal. Pero cuando hay varias plantas, los puntos de acceso de la planta de arriba, pueden coincidir con los de abajo, o con los de al lado, o…”
“Pero hay bastantes canales para que no se interfieran ¿no?”
“En teoría hay once, pero se solapan entre ellos de forma que sólo puedes usar el 1, el 6 y el 11, con lo que las probabilidades de que tengas problemas con las interferencias y el ruido son bastantes. Y eso sin entrar en detalles como los problemas de seguridad y el mantenimiento que implican.”
Con esto, le quedó fuera de toda duda que una red inalámbrica tiene grandes ventajas, pero a su vez, grandes inconvenientes. Tantos que salvo para casos como pequeños comercios, hogares o conexiones ocasionales a redes cableadas ya existentes, el uso del WIFI no es una opción aceptable.
En resumen:
Ventajas:
Inconvenientes:
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